El proyecto define un espacio peatonal de plataforma única en continuidad con las calles del casco antiguo en su lado norte y oeste. Se redimensiona la calzada para tráfico rodado en el lado sur, que conecta con una de las salidas de la ciudad y los accesos al aparcamiento. La pavimentación de la plataforma se resuelve con losa de granito en continuidad con las calles transversales.
En el centro se define un espacio diáfano, polivalente para los usos variados que se requieren. Un espacio que recoge la percepción de centralidad y la carga simbólica en la distinción del pavimento. Un pavimento rico, de pórfido rosado que nos remite al vino, combinando su colocación con pequeños bloques de basalto negro que formalizan un dibujo abstracto que remite al paisaje de viñedos.
En colaboración con Vora arquitectura
Fotografias: Adrià Goula






